Puntos Clave
- El costo real de un platillo depende de insumos, presentaciones, rendimientos, mermas, subrecetas y compras actualizadas; no basta con sumar ingredientes.
- Una receta bien costeada requiere cantidades estandarizadas, porque diferencias pequeñas en porciones pueden convertirse en pérdidas relevantes cuando se multiplican por ventas mensuales.
- La merma modifica el costo real de los insumos al reducir la cantidad aprovechable, especialmente en carnes, pescados, frutas, verduras y productos procesados en cocina.
- Las subrecetas, como salsas, fondos, aderezos y bases, deben costearse antes de integrarse al platillo final, porque pueden afectar decenas de productos del menú.
- Costo Último y Costo Promedio responden preguntas distintas: el primero refleja la compra más reciente y el segundo ofrece una referencia más estable ante fluctuaciones.
- Excel puede funcionar en operaciones sencillas, pero su riesgo aumenta cuando crecen recetas, proveedores, insumos, compras y personas que actualizan precios o fórmulas.
- Soft Restaurant permite conectar inventarios, compras, insumos, recetas, subrecetas, almacenes y costeo para que el restaurante tome decisiones con datos más confiables.
Saber cuánto te cuesta realmente cada platillo de tu restaurante parece una pregunta sencilla, pero en la práctica rara vez se resuelve sumando el precio de tres o cuatro ingredientes.
Para conocer el costo real hay que entender qué estás comprando, en qué presentación lo compras, cuánto rendimiento obtienes, qué cantidad utilizas por porción, qué mermas existen, qué subrecetas intervienen y qué método estás utilizando para valorar cada insumo. Después vienen otras preguntas igual de importantes: ¿a qué precio debes vender?, ¿qué margen quieres obtener?, ¿estás considerando correctamente los impuestos?, ¿qué ocurre cuando cambia el precio de compra?
En mi experiencia, el problema no suele ser que el restaurantero ignore que sus ingredientes cuestan dinero. El problema aparece cuando el costo que tiene registrado deja de representar lo que realmente está ocurriendo en la cocina y en el almacén.
Y ahí está la diferencia entre simplemente tener un costo y tener un costo en el que realmente puedes confiar.
¿Por qué saber el costo real de cada platillo es más importante de lo que parece?
Cuando vemos un platillo terminado podemos caer fácilmente en una lógica como esta: cuesta $60 producirlo, lo vendo en $180 y, por lo tanto, gano $120.
En la operación real de un restaurante las cosas no funcionan de una forma tan sencilla.
Hay que distinguir entre el costo de la receta, el costo asociado a la operación y la rentabilidad final que genera el producto.
El costo de la receta comienza por los ingredientes utilizados para preparar una porción. Pero incluso ahí aparecen variables que pueden modificar el resultado: presentación de compra, rendimiento, merma, cantidades utilizadas, subrecetas y variaciones de precio entre una compra y otra.
Después tenemos otros costos y gastos que forman parte de la operación del negocio. Finalmente, hay que incorporar la utilidad que buscamos obtener y entender correctamente qué papel tienen los impuestos.
Por eso, cuando alguien me pregunta cuánto cuesta realmente un platillo, mi respuesta no empieza con una calculadora. Empieza con otra pregunta:
¿Qué tan confiable es la información con la que estás haciendo el cálculo?
El error de pensar solamente en los ingredientes
Supongamos que tenemos una hamburguesa.
Podríamos sumar:
Componente
Costo estimado
Carne $32
Pan $8
Queso $7
Vegetales $5
Salsa $3
Costo de ingredientes $55
La primera conclusión sería que nuestra hamburguesa cuesta $55.
Pero incluso este ejemplo tan sencillo genera nuevas preguntas.
¿Los $32 de carne corresponden al precio de la última compra o a un promedio de nuestras compras? ¿La porción realmente pesa lo que indica la receta? ¿Qué rendimiento tenemos del producto? ¿Los $3 de salsa representan el costo real de la salsa preparada en cocina? ¿Estamos contemplando la merma?
Cuando empezamos a contestar estas preguntas entendemos por qué dos restaurantes pueden vender prácticamente el mismo platillo y tener estructuras de costos muy diferentes.
Costo de receta y rentabilidad no son lo mismo
También conviene evitar otro error común: utilizar como sinónimos costo, food cost, margen y utilidad.
No significan exactamente lo mismo.
El costeo de una receta nos ayuda a saber cuánto representan los ingredientes y preparaciones utilizadas en un platillo. El food cost nos permite relacionar ese costo con el precio al que vendemos. El margen y la utilidad nos ayudan después a analizar cuánto dinero queda disponible una vez considerados los elementos correspondientes.
Lo importante es no intentar resolver todos esos conceptos con un único número.
Primero necesitamos saber cuánto cuesta correctamente nuestra receta.
Después podemos decidir qué precio y qué margen son adecuados.
Cómo calcular el costo de un platillo paso a paso
Para mí, un buen costeo empieza mucho antes de poner un precio en el menú.
Empieza cuando damos de alta correctamente nuestros insumos.
Si una receta pide 180 gramos de pechuga de pollo, pero nosotros compramos el pollo por cajas o kilogramos, necesitamos relacionar correctamente ambas unidades. Si una botella contiene 750 mililitros y utilizamos 30 mililitros por bebida, tenemos que saber cuánto cuesta exactamente esa cantidad.
Por eso es tan importante construir primero una base confiable.
Define correctamente los ingredientes y cantidades
Cada receta debería indicar de manera precisa qué ingredientes utiliza y en qué cantidad.
No basta con poner:
“pollo”, “queso” o “salsa”.
Necesitamos cantidades medibles:
- 180 g de pollo.
- 35 g de queso.
- 25 ml de salsa.
- 80 g de vegetales.
- 1 pieza de pan.
Cuanto más estandarizada esté una receta, más confiable será su costeo.
También ayuda enormemente a estandarizar la producción. Si una persona sirve 150 gramos y otra 230 gramos, ya no tenemos solamente un problema de cocina: tenemos un problema directo de costos.
Calcula el costo por porción
Una vez que conocemos la presentación de compra podemos llevar ese precio hasta la unidad realmente utilizada.
Si compro 1 kilogramo de un ingrediente en $200 y utilizo 100 gramos por platillo, podemos partir de un costo proporcional de $20 por porción.
Pero este cálculo solamente será correcto si todo ese kilogramo es aprovechable.
Ahí entra la merma.
Considera la merma
Un kilogramo comprado no siempre equivale a un kilogramo disponible para servir.
Hay ingredientes que requieren limpieza, deshuesado, pelado, cocción o procesos que reducen su rendimiento.
Si compro 10 kilos de producto y después del proceso solamente obtengo 8 kilos aprovechables, mi costo real por kilogramo útil ya no es el mismo que indicaba la factura.
Esta diferencia es especialmente importante en carnes, pescados, frutas, vegetales y productos que pierden peso durante su preparación.
En mi experiencia, ignorar la merma provoca uno de esos errores silenciosos que parecen pequeños platillo por platillo, pero terminan acumulándose durante semanas o meses.
El papel de las recetas y subrecetas en el costo real
Una de las partes que más se subestiman al calcular el costo de los platillos son las preparaciones realizadas dentro de la propia cocina.
Una salsa, un fondo o un aderezo no llegan necesariamente como un producto terminado del proveedor.
Muchas veces los fabricamos nosotros.
Y, por lo tanto, también tenemos que costearlos.
Qué es una receta
La receta es la fórmula del producto terminado que vamos a vender.
Puede contener ingredientes directos y también preparaciones elaboradas previamente.
Por ejemplo, una pasta podría contener:
- pasta;
- proteína;
- queso;
- vegetales;
- salsa elaborada en cocina.
La salsa no debería aparecer con un costo arbitrario. Primero necesitamos conocer cuánto nos cuesta producirla.
Qué es una subreceta o insumo elaborado
Una subreceta es una preparación que realizamos dentro de la cocina a partir de otros ingredientes y que posteriormente utilizamos para elaborar uno o varios productos.
Pienso, por ejemplo, en:
fondos, caldos, salsas, bases, aderezos, marinados o cualquier otra preparación que producimos internamente.
Supongamos que fabricamos 5 litros de salsa y todos los ingredientes utilizados cuestan $400.
De manera muy simplificada, podríamos partir de un costo de $80 por litro.
Si utilizamos 50 mililitros de esa preparación en determinado platillo, esa cantidad deberá trasladarse al costo de la receta final.
Este nivel de detalle es importante porque una misma subreceta puede alimentar decenas de productos.
Si cambia el costo de esa preparación, el impacto puede extenderse por buena parte del menú.
Una cadena de costos, no números aislados
Me gusta verlo de esta manera:
Compra → Insumo → Subreceta → Receta → Costo del platillo → Precio de venta → Rentabilidad
Si el dato se rompe al principio de la cadena, todos los cálculos posteriores pueden verse afectados.
Por eso no considero que el costeo sea solamente una tarea administrativa. Es un proceso que conecta compras, almacén, cocina y administración.
Costo Último vs. Costo Promedio: ¿qué diferencia hay?
Aquí llegamos a uno de los temas que considero más importantes para entender por qué el costo de una receta puede cambiar aun cuando la receta sea exactamente la misma.
Los precios de los ingredientes cambian.
A veces poco.
A veces muchísimo.
Y necesitamos decidir qué valor utilizaremos para representar esos insumos.
En sistemas especializados como Soft Restaurant podemos trabajar con metodologías como Costo Último y Costo Promedio.
¿Qué es el Costo Último?
El Costo Último toma como referencia el valor correspondiente a la compra más reciente.
Imaginemos estas compras:
Compra
Costo
Primera $100
Segunda $104
Tercera $108
Cuarta $140
Con el enfoque de Costo Último, nuestra referencia más reciente sería $140.
Esto puede tener sentido cuando queremos reflejar rápidamente el precio al que estamos reponiendo determinado insumo.
Sin embargo, también puede generar movimientos importantes cuando existe una compra atípica.
Imaginemos que el precio subió temporalmente por escasez, temporada o un proveedor extraordinariamente caro. Ese último valor puede no representar necesariamente el comportamiento habitual de nuestras compras.
¿Qué es el Costo Promedio?
El Costo Promedio busca obtener una referencia a partir del comportamiento de nuestras compras en el tiempo, de acuerdo con la metodología utilizada por el sistema.
En términos prácticos, su ventaja es que puede ofrecer una referencia más estable cuando los precios presentan fluctuaciones.
En mi caso, esta es la metodología que suelo preferir cuando busco estabilidad para analizar costos, precisamente porque ayuda a absorber mejor algunas variaciones por temporalidad, escasez o incrementos abruptos.
Esto no significa que el Costo Último sea “incorrecto”.
Significa que estamos respondiendo preguntas distintas.
El último costo nos habla del valor más reciente. El promedio intenta darnos una referencia menos dependiente de una sola compra.
Y entender esa diferencia importa mucho antes de analizar la rentabilidad de un platillo.
¿Qué pasa cuando tus costos cambian pero tus recetas no se actualizan?
Aquí aparece otro de los grandes problemas del costeo tradicional.
Calculamos una receta.
La guardamos.
Nos sentimos tranquilos.
Y pasan tres meses.
Mientras tanto, el aceite cambió de precio. La carne aumentó. Cambiamos de proveedor de queso. Una verdura bajó por temporada. Otra duplicó su precio.
La receta sigue siendo la misma.
El costo ya no.
Un costo solamente es útil mientras represente la realidad
Por eso considero que el costeo debe ser un proceso vivo.
Cuando registramos nuestras compras correctamente, un sistema especializado puede utilizar esa información para mantener actualizados los valores que alimentan recetas y subrecetas.
Así dejamos de depender de la pregunta:
“¿Cuándo fue la última vez que alguien actualizó esta hoja?”
Y empezamos a construir un flujo mucho más consistente.
Las compras son el origen de buena parte del costeo
Esto también explica por qué hablar de costos sin hablar de inventarios deja incompleta la conversación.
Para saber lo que realmente cuesta un producto necesitamos controlar adecuadamente elementos como presentaciones, proveedores, compras, unidades de medida, rendimientos, mermas y almacenes.
El programa del curso de inventarios que estamos preparando en Technomex sigue precisamente esta lógica: contempla desde unidades de medida, insumos y presentaciones, almacenes y proveedores hasta costo último vs. costo promedio, merma, rendimiento, insumos elaborados, recetas, costeo y operaciones de compra.
Es decir, el costo final no aparece por arte de magia en un reporte. Se construye con todo lo que ocurrió antes.
¿Excel sirve para calcular el costo de tus platillos?
Sí.
Excel puede servir.
De hecho, durante años ha sido una de las herramientas más utilizadas para realizar este tipo de cálculos.
El problema no es Excel.
El problema aparece cuando comenzamos a pedirle a una hoja de cálculo que sustituya toda la lógica operativa de un sistema especializado.
Cuándo Excel puede funcionar bien
En un restaurante pequeño, con pocos productos, recetas relativamente sencillas y una persona muy disciplinada administrando la información, una hoja de cálculo puede resolver muchas necesidades.
Podemos registrar ingredientes, cantidades, precios y fórmulas.
Incluso podemos automatizar algunas tareas mediante macros.
La dificultad llega cuando crece la operación.
Más proveedores.
Más insumos.
Más recetas.
Más almacenes.
Más personas modificando información.
Más compras.
Más cambios de precios.
Entonces el mantenimiento se vuelve considerablemente más delicado.
El verdadero riesgo son los datos desactualizados
En mi experiencia, lo que más me preocupa de depender exclusivamente de Excel no es que una hoja de cálculo sea incapaz de hacer una multiplicación.
Claro que puede.
El riesgo está en las fórmulas mal referenciadas, macros que dejan de funcionar, celdas modificadas accidentalmente y listas de precios que alguien tenía que actualizar y no actualizó.
Puedes tener una fórmula perfectamente correcta sobre un dato incorrecto.
Y el resultado seguirá siendo incorrecto.
Eso es particularmente delicado porque muchas veces el número “se ve bien”.
No genera ningún error visible.
Simplemente tomamos una decisión basándonos en información que ya no representa nuestra operación.
Cómo ayuda Soft Restaurant a calcular el costo de tus platillos
Cuando trabajamos con un punto de venta especializado para restaurantes, podemos conectar muchas de las piezas que hasta ahora hemos explicado por separado.
Podemos registrar insumos, presentaciones, recetas, subrecetas, almacenes y compras dentro de una misma lógica operativa.
Eso permite que el costeo deje de ser solamente una hoja que alguien revisa de vez en cuando.
Recetas e insumos dentro del sistema
Para obtener información útil necesitamos empezar por configurar correctamente los insumos.
Esto incluye aspectos como unidad de medida, presentación, rendimiento y otros datos necesarios para conocer cuánto nos cuesta exactamente la cantidad que utilizamos.
Después construimos recetas utilizando esos insumos.
Y también podemos construir insumos elaborados o subrecetas para incorporarlos posteriormente a productos terminados.
Costeo de recetas
Una vez configurada correctamente la estructura, el sistema puede ayudarnos a determinar el costo de las recetas utilizando la información disponible de los insumos.
Esto es especialmente importante cuando tenemos decenas o cientos de platillos.
Hacer manualmente ese mantenimiento se vuelve cada vez más complejo conforme crece el menú.
Inventarios y operaciones de almacén
La relación entre costeo e inventarios es mucho más cercana de lo que parece.
El temario que estamos utilizando para preparar nuestra capacitación incluye configuración de almacenes, proveedores, insumos, presentaciones, mermas, rendimiento, stock mínimo y máximo, insumos elaborados, recetas, reportes de costeo, pedidos, órdenes de compra y compras.
Todo forma parte del mismo ecosistema.
Porque conocer el costo de un platillo no sirve de mucho si después desconocemos cuánto inventario tenemos, qué estamos comprando o dónde se generan diferencias.
¿Quieres aprender a controlar tus costos e inventarios en Soft Restaurant?
Saber cuánto cuesta una receta es solamente una parte del trabajo.
La siguiente pregunta es cómo configurar correctamente insumos, presentaciones, recetas, mermas, almacenes, compras y existencias para que los números que ves realmente te ayuden a tomar decisiones.
En Technomex estamos preparando un curso de Inventarios con Soft Restaurant enfocado precisamente en estos procesos.
El contenido contempla temas como configuración de inventarios, unidades de medida, insumos y presentaciones, proveedores, Costo Último vs. Costo Promedio, merma, rendimientos, insumos elaborados, recetas, costeo y operaciones de almacén.
→ [Quiero entrar a la lista de espera del curso]
Cómo definir la utilidad de un platillo correctamente
Una vez que tenemos un costo confiable podemos empezar a tomar mejores decisiones de precio.
Y aquí también hay que cuidar bastante los conceptos.
Un restaurante no debería establecer sus precios simplemente multiplicando el costo de los ingredientes por un número elegido al azar.
Debemos saber qué porcentaje de utilidad queremos obtener y qué estructura económica necesita nuestro negocio.
Además, diferentes categorías pueden trabajar con comportamientos distintos.
No necesariamente esperamos exactamente el mismo margen de una bebida, un plato fuerte, un postre o un artículo promocional.
Los impuestos no son utilidad
Este es otro punto en el que he visto errores importantes.
Cuando analizamos el desempeño económico de un platillo debemos recordar que los impuestos que cobramos no se convierten automáticamente en ingreso del restaurante.
Por eso, al analizar la utilidad que queremos generar, conviene separar correctamente los impuestos.
En mi experiencia, hacer esta distinción desde el principio evita que el restaurantero termine creyendo que está ganando más de lo que realmente está generando.
Y esto nos devuelve nuevamente a la misma idea:
un número solamente es útil si entendemos qué contiene.
No basta con mirar el precio final de venta y restarle ingredientes.
Tenemos que saber qué cantidad corresponde al costo, qué parte representa impuestos y cuál es realmente el margen disponible para nuestro negocio.
¿Cómo saber si un platillo realmente es rentable?
Costear correctamente un menú nos permite hacer algo mucho más valioso que llenar una tabla.
Nos permite tomar decisiones.
Podemos encontrar productos que aparentemente venden muy bien, pero generan poco margen.
También podemos detectar platillos que generan una rentabilidad interesante pero tienen poca visibilidad en el menú.
Y podemos descubrir recetas donde una pequeña modificación en porciones, procesos o compras produce una diferencia considerable.
Un platillo popular no siempre es el más rentable
Imaginemos dos productos.
El primero vende 500 unidades al mes, pero deja un margen relativamente pequeño por unidad.
El segundo vende solamente 250, pero aporta mucho más por venta.
Eso no significa que debamos eliminar automáticamente el primero ni promover únicamente el segundo.
Significa que ahora tenemos información para analizar el menú con mayor inteligencia.
Podemos revisar precio, popularidad, costo, margen, complejidad operativa y papel estratégico de cada producto.
El objetivo no es solamente bajar costos
También quiero hacer una precisión importante.
Controlar costos no significa recortar ingredientes hasta perjudicar al cliente.
Una buena gestión busca equilibrio.
Puede haber oportunidades en compras, negociación con proveedores, reducción de mermas, estandarización de porciones, diseño de recetas o ajustes de precios.
El objetivo es entender dónde se está generando o perdiendo valor.
Errores frecuentes al calcular el costo de un platillo
Después de trabajar con estos procesos durante años, hay varios errores que aparecen una y otra vez.
Uno es utilizar precios de compra antiguos. La receta está perfectamente construida, pero sus costos pertenecen a otra realidad.
Otro es ignorar la merma. Se utiliza el precio de compra como si el 100 % del producto fuera aprovechable.
También está el error de no costear las subrecetas. Las salsas, fondos y bases terminan recibiendo costos aproximados o simplemente desaparecen del cálculo.
Otro problema frecuente es no respetar las porciones estándar. Sobre el papel utilizamos 150 gramos. En cocina servimos 190.
También podemos olvidarnos de los modificadores o adicionales. Cada extra tiene costo y, si se repite cientos de veces, deja de ser un detalle menor.
Y finalmente tenemos los problemas derivados de mantener todo manualmente: fórmulas, macros, hojas diferentes y precios que no se actualizaron.
Lo interesante es que ninguno de estos errores parece catastrófico de forma aislada.
Un peso aquí.
Tres pesos allá.
Un poco más de producto en otra preparación.
Pero multiplica esas diferencias por todos los platillos vendidos durante un mes.
Ahí es cuando empiezan a ser relevantes.
¿Cada cuánto deberías actualizar el costo de tus platillos?
No existe una única frecuencia válida para todos los restaurantes.
Lo importante es comprender qué eventos deberían provocar una revisión.
Si cambia el precio de compra de un insumo importante, evidentemente queremos que ese cambio se refleje.
Si modificamos la receta, necesitamos recalcular.
Si cambia el rendimiento de un producto, también.
Si sustituimos un proveedor o una presentación, nuevamente hay que revisar.
Y si encontramos una variación importante entre lo que teóricamente debería consumirse y lo que realmente sale del almacén, tenemos que investigar qué está ocurriendo.
Por eso prefiero pensar en el costeo como un sistema continuo y no como un ejercicio que hacemos una vez al año.
Cuando las compras alimentan correctamente el sistema, muchas de estas variaciones pueden incorporarse de forma mucho más natural al proceso.
La información se vuelve más dinámica.
Y eso es justamente lo que necesitamos en una industria donde los precios pueden cambiar rápidamente.
Aprende a manejar tus inventarios y costos en Soft Restaurant
Si después de leer esta guía te queda claro que el verdadero reto no es únicamente aprender una fórmula, sino configurar correctamente todo lo que alimenta ese cálculo, quiero invitarte a lo que estamos preparando en Technomex.
Estamos trabajando en un curso de Inventarios con Soft Restaurant para profundizar en la administración y manejo de inventarios: insumos, presentaciones, almacenes, proveedores, costos, mermas, rendimientos, insumos elaborados, recetas, compras y otras operaciones relacionadas.
La idea es ayudarte a entender no solamente dónde hacer clic, sino cómo estructurar correctamente la información para que Soft Restaurant pueda darte datos útiles para tu operación.
Quiero aprender a hacerlo
→ [Entrar a la lista de espera del curso de Inventarios con Soft Restaurant]
Prefiero que me ayuden a configurarlo
Si ya utilizas Soft Restaurant y necesitas apoyo para configurar inventarios, insumos, recetas, costos o procesos relacionados, en Technomex también podemos ayudarte directamente.
→ [Solicitar asesoría o configuración de Soft Restaurant]
Preguntas frecuentes sobre el costo de los platillos
¿Qué incluye el costo real de un platillo?
Depende del nivel de análisis que estemos realizando. Para empezar, debemos conocer correctamente el costo de los ingredientes utilizados en la receta, cantidades, rendimientos, mermas y subrecetas. Después podemos analizar otros costos asociados a la operación, precio, margen, utilidad e impuestos.
Lo importante es no mezclar todos estos conceptos en un mismo número sin saber qué estamos midiendo.
¿Cómo calculo el food cost de un platillo?
De manera general, el food cost relaciona el costo de los ingredientes utilizados con el precio de venta correspondiente.
Sin embargo, antes de calcular cualquier porcentaje necesitamos asegurarnos de que el costo de la receta sea confiable.
Si nuestras cantidades, rendimientos o precios están equivocados, el porcentaje también lo estará.
¿Qué diferencia hay entre Costo Último y Costo Promedio?
El Costo Último utiliza como referencia el valor de la compra más reciente.
El Costo Promedio busca representar el costo utilizando información acumulada de las compras según la metodología correspondiente.
Personalmente, cuando existen fluctuaciones frecuentes, considero muy útil observar el promedio porque tiende a ofrecer una referencia más estable. El último costo, en cambio, nos muestra de forma más inmediata el valor reciente de reposición.
¿Qué es una subreceta?
Es una preparación elaborada dentro de la cocina que posteriormente utilizamos como componente de otras recetas.
Por ejemplo: una salsa, un fondo, un caldo, un aderezo o una base.
Primero debemos costear esa preparación y posteriormente llevar la cantidad utilizada al costo del platillo final.
¿Cómo afecta la merma al costo?
La merma reduce la cantidad aprovechable de un insumo.
Si compramos un kilogramo pero solamente podemos utilizar 800 gramos, el costo real de cada gramo aprovechable aumenta.
Ignorar esta diferencia puede provocar que subestimemos el costo de nuestras recetas.
¿Puedo calcular mis costos en Excel?
Sí.
Excel puede ser una herramienta perfectamente válida, especialmente en operaciones sencillas.
El riesgo aumenta conforme crecen el número de recetas, insumos, proveedores, compras y personas involucradas, porque debemos mantener manualmente fórmulas, referencias y precios.
Un sistema especializado ayuda a integrar estos elementos dentro de una misma operación.
¿Cada cuánto debo actualizar las recetas?
La receta debe revisarse cuando cambian sus ingredientes, cantidades, rendimientos o preparaciones.
Por otro lado, los costos de sus componentes también deben mantenerse actualizados conforme cambia la información de compras.
Por eso es importante diferenciar entre actualizar una receta y actualizar el costo de los insumos que la componen.
¿Los impuestos forman parte de mi utilidad?
No deberíamos tratarlos simplemente como dinero disponible del restaurante.
Para analizar correctamente la utilidad conviene separar los impuestos y trabajar con los importes correspondientes antes de atribuir una rentabilidad al negocio.
¿Cómo puede ayudar Soft Restaurant con el costeo?
Soft Restaurant permite integrar elementos relacionados con inventarios, insumos, presentaciones, costos y recetas dentro del sistema.
El temario de capacitación que estamos preparando contempla precisamente aspectos como Costo Último vs. Costo Promedio, merma, rendimientos, insumos elaborados, costeo de recetas y operaciones de almacén.
Conclusión: el costo de un platillo es tan confiable como los datos que lo alimentan
Cuando alguien me pregunta “¿cuánto me cuesta realmente este platillo?”, ya no pienso solamente en sumar ingredientes.
Pienso en compras.
En presentaciones.
En rendimiento.
En mermas.
En recetas y subrecetas.
En precios que cambian.
En Costo Último y Costo Promedio.
En inventarios.
Y finalmente en el precio y la utilidad que queremos obtener.
Porque el verdadero problema no es obtener un número.
Una calculadora puede darnos un número.
El reto es tener la certeza de que ese número representa lo que realmente ocurre en nuestro restaurante.
Y ahí es donde una operación correctamente configurada marca la diferencia.
Si quieres aprender a configurar y controlar estos procesos dentro de Soft Restaurant, únete a la lista de espera del próximo curso de Inventarios de Technomex.
→ [Quiero entrar a la lista de espera]
Y si prefieres apoyo directo para poner en orden tu configuración:
→ [Quiero asesoría/configuración de Soft Restaurant]


